30 dic. 2008

Una Historia

Ella tenia 17 años cuando partió en viaje de estudios por un año a Israel, a pesar de la oposición de sus padres y gracias a la ayuda de los padres de sus compañeras que lograron convencerlos. Viajar en ese momento suponía perder un año de estudios, lo cual era grave, mas si la que viajaba era el mejor promedio de la escuela y cuadro de honor.
Igualmente viajó y estuvo un año en Israel justo en el momento que estallo una de las tantas guerras que hay en la región. Allí conoció a un muchacho del cual se enamoro de forma muy intensa. Compartieron varios días en Jerusalem, y contemplaban desde el monte la vista de la ciudad vieja, y se prometían que vivirían en ese lugar con esa vista , a pesar de que ella sabia que debía volver a casa porque se lo había prometido a sus padres, que debía terminar el colegio.
Y se despidieron, ella volvió a su país y el al suyo. Ella rindió libre el quinto año con notas sobresalientes, y al volver al colegio para los exámenes descubrió que seguía siendo el mejor promedio de la escuela.
Los dos enamorados comenzaron el intercambio de cartas que no se detendría nunca.
A los tres años de haber regresado, ella conoce un muchacho increíble con el que se casa al poco tiempo y luego de tres años de hermosa convivencia, ella queda embarazada. Todo era alegría, para anunciar el embarazo reunieron a toda la familia en Citadella y allí, entre pizza por metro y copa Melba dieron la noticia.
Cuando promediaba el octavo mes de gestación, una noticia sacude todo este mundo maravilloso. Ella despierta por la mañana y encuentra a su esposo que yace a su lado, muerto por una hemorragia en los pulmones, así, sin aviso ni anestesia.
Ella queda sola, con un embarazo de ocho meses, por lo que decide mudarse a casa de sus padres nuevamente. En septiembre, nace una beba hermosa, una muñeca que recibe todo el amor de su madre, sus abuelos y sus tíos.
En una de sus cartas a el novio de su juventud, ella cuenta lo sucedido, a lo que recibe de respuesta una invitación para viajar a los Estados Unidos, donde se encontrarían para recorrer juntos ese país, ya que el estaba trabajando en Canada.
Luego de un año, ella decide aceptar la oferta y viaja en el verano junto con su hija de poco mas de un año.
Tres meses dura el recorrido junto con su novio de juventud y su hija, al volver, anuncia a la familia, que viaja a vivir a Israel junto con el.
Sus padres se parten en dos de la pena pero no pueden dejar de pensar que es lo mejor para ella y la bebe.
Luego de unos años de convivencia, se casan y el adopta legalmente a la niña. Viajan a Buenos Aires para hacer la fiesta de casamiento junto a la familia de ella.
Regresan a Israel y tienen juntos otros tres hijos. Hoy, aún viven en el edificio que se construyo sobre aquel pastizal donde se prometieron vivir, desde su balcón se puede ver la ciudad vieja donde resalta la cúpula dorada.
Esta es una historia real, de la cual fui testigo cercano, y que me hizo comprender por primera vez el alcance de la palabra amor. Un alcance infinito que quiebra distancias y tiempo. Pero sobre todo, es una historia de coraje, de enfrentar la vida y de vivirla. Esta mujer ha sido siempre un ejemplo para mi.
Cuando hace diez años, me llama a mi casa en Buenos Aires y me comunica que va a ser donante de medula osea para un banco de medula del Hospital Hadassa, no me lo podía creer. Años mas tarde, le comunicaron que su medula resulto compatible con un paciente que estaba internado en ese hospital y que había mejorado considerablemente luego del trasplante, y que el y la familia deseaban conocerla. Lamentablemente el muchacho falleció poco tiempo después. En ese momento comprendí que su coraje no tiene limites. El jueves 1/1/09 se realizara un acto en memoria de este joven y ella estará allí, yo también.

3 comentarios:

Maria "C" dijo...

Qué maravilla de persona es la protagonista de este relato. Qué bueno saber que existe gente así de corajuda, corajuda para entregarse al amor y a la vida.

Gracias por compartir esto con nosotros.

Un abrazo!

Vill Gates dijo...

Sacer ¿Estás en Buenos Aires? ¡Cuanto me alegro!

La historia es conmovedora y son los caminos, a veces tortuosos que la vida nos hace recorrer para que nos vayamos dando cuenta de lo que realmente vale en ella.
Un abrazo y no te piedras.

Gamar dijo...

Muy bueno. Cosas así pasan.
Saludos desde muy lejos.